Huerga se impone en Nájera, con extraordinarios resultados de los nuestros.
Shirov gana en Utebo, con Huerga, segundo.

lunes, 12 de marzo de 2018

Una tarde en Miranda

Ultima ronda de la Liga Vasca. Nuestra victoria en la Rd8 frente a Conteneo, nos había dado un cierto respiro y, tras afanosos cálculos, llegamos a la conclusión de que ya estamos salvados. Algo nada irrelevante en la más que exigente Primera División de la Liga Vasca. La cosa no era tan fácil, aunque todo el mundo lo daba por hecho: una derrota dolorosa ante Easo y una victoria extrema de Conteneo nos situaban justo en el límite. Bueno, nosotros no pensamos en perder y Conteneo...bueno, luego volvemos sobre ello.
De manera que esto nunca llegó a ser una cuestión durante la semana y todo se centraba, salvado ya este escollo no menor, en las posibilidades de ascenso. Cosas del destino, la última ronda nos enfrenta a Easo, segundos clasificados, de manera que el resultado directo determina el ascenso. La caída de bandera de Gus la semana anterior nos aboca al 3-1, dada la diferencia entre ambos equipos (de otra manera, un 2,5-1,5, hubiera sido suficiente). Este ultimo resultado parece alcanzable... pero, un 3-1...Aurelio cae en que una victoria muy amplia de Conteneo ante Endroke también nos puede bastar para ascender sin llegar al 3-1, pero no parece probable que Conteneo se imponga a Endroke...¿o sí? No deja de ser curioso que, casi el único resultado que nos podría condenar al descenso, podría ayudarnos a ascender. Extraño, ¿no? Pues, bienvenidos a la Primera de la Liga Vasca.

Más allá de consideraciones generales, hay que pensar en la alineación propia. Para esta ronda tenemos disponible a Dani, nuestro primer tablero, lo que ha sido difícil en encuentros celebrados fuera de Pamplona, así que tenemos un cierto overbooking (¡qué felicidad! y qué diferencia de aquellos lejanos años en que tanto nos costaba reunir una formación de solo 4 jugadores). Pero la apuesta está clara: el 4 que no solo sobre el papel puede ser más fuerte, sino que fue el autor del mágico 4-0 frente a Orvina en la Rd3 que permitió empezar a revertir la situación (¿alguien se acuerda de que éramos colistas tras la Rd2?), dicho esto sin ningún desdoro para el resto de los jugadores disponibles que siempre han estado ahí dispuestos a darlo todo. La, creemos que inesperada, presencia de Dani debería de confundir a nuestros adversarios.
Estudio del adversario. Parece que Elvis juega siempre. Su segundo tablero es un tanto misterioso: juega de vez en cuando y no parece tener gran actividad más allá de la propia Liga Vasca. Lo más complicado es intentar obtener alguna información sobre él (luego, va a resultar que su nombre no está correctamente escrito en la página del Torneo y así, claro, la cosa se complica). Confiemos en que no juegue, aunque, esto no depende de nosotros. Y, en el resto de alineaciones, se alternan Lakunza, Abalia y Sanz...El diagnóstico es que, a pesar de lo que dice la clasificación, deberíamos de ser algo (poco) superiores, pero un 3-1...
Sábado por la mañana. Ruta de recogida, un tanto distinta de otras veces y en marcha para Miranda. Conversación un tanto asertiva sobre la marcha del torneo y las necesidades de la tarde; reconocimiento de la necesidad de una victoria larga, pero que tampoco se puede jugar alocadamente, sino ir madurando las partidas.
En poquito rato estamos en Miranda y aparcamos junto a la Sala de Juego y nos damos un paseíto hasta el sitio que hemos reservado: el Tómbola, recomendación de nuestro amigo Kike, a quien le enviamos un fuerte y público abrazo en estos momentos delicados, en el casco viejo de la ciudad, un paseíto de apenas un cuarto de hora, pero que nos lleva a una concentración motera junto en el Ayuntamiento. La cuestión motera resulta un poco ruidosa para la, supuesta, tranquilidad que buscábamos antes de la partida, pero ya estamos en ello.
Compartimos algunos platos de elaboración un tanto sofisticada y otros más directos...y en esto que es casi la hora de salir para la sala de juego. Paso ligerito hasta allí y nos encontramos una más que magnífica sala de juego y, por supuesto, el calor de disputar las 40 partidas de la ronda final de la Liga Vasca, no solo simultáneamente, sino en el mismo lugar.
Vamos acercándonso a nuestros asientos y oteando a nuestros adversarios. Por allí están Juan Carlos Lakunza, Aritz Abalia, Andoni Segovia, Eduardo Sanz...no vemos a Elvis. ¿Relajo? ¿Sorpresa? Cuando vamos tomando asiento, Lakunza se sienta en el 2, de manera que...¡pero, no está Elvis! Así que, finalmente, quien se sienta frente a Dani, resulta ser Beudaert (no lo intentéis encontrar por el nombre que aparece en la página de alineaciones). Completan la lista Abalia y Sanz, mientras que Andoni Segovia no se sienta a jugar.
Son las 15:30, horario de comienzo de la última ronda y, tras breves alocuciones, relojes en marcha.
Dani esta vez sale de rey y en lugar de la francesa de Elvis, se plantea una siciliana, parece una Alapin diferida, pero enseguida están fuera de la teoría, creo. Lo de Aurelio podría ser una Grunfeld, aunque no presté demasiada atención a las primeras jugadas. Txemi, en el cuarto, varía, como siempre, esta vez debe de ser una India antigua (por ponerle algún nombre). La que va como un tiro es la de Jesús: Aritz ha planteado una siciliana de esas con e5 que dejan dar un jaque en d6. Jesús ha rehuido un temprano cambio de damas, pero el easonense entrega un peon por desarrollo y una posición no excesivametne cómoda del rey blanco y, muy temprano en la tarde, Jesús se enfrenta a un dilema curioso, optar por repetir y tablas o jugársela. Nuestra necesidad de ganar 3-1 parece inclinar la balanza por la segunda (arriesgada) opción, pero la conversación del coche y la comida, le lleva a la que, a la postre, parece ser la mejor opción: mejor asegurar medio punto, que forzar a sus compañeros a tres victorias de tres, en caso de duda. Se firma el armisticio.
Para entonces, la posición que más ha madurado es la Aurelio: ha entregado una calidad por tres peones y el rey de Lacunza parece encontrarse un tanto desprovisto de su cubierta de peones. Un primer vistazo, puede sugerir que la posición no está clara, pero Aurelio ha visto más allá y la victoria va a llegar sobre las dos horas y media de juego.
Un resultado más que esperanzador. Pero, ¿cómo van el resto de partidas? Txemi, con suavidad, parece no tener ningún problema; en realidad es su contrario el que experimenta ciertas dificultades con un peon aislado en la columna a abierta. Todavía hay mucho material sobre el tablero y resulta difícil de predecir: ente tablas y victoria. A sumar que su rival se está apurando de tiempo en una posición que no parece exigir demasiado.
La de Dani es un follón espectacular. Ambos reyes están (ligeramente) descolocados, alfiles de distinto color, damas en el tablero. Dani parece tener una ligera ventaja, pero todo por jugar.
¿Nos vamos a quedar a medio punto? O, ¿lo vamos a conseguir? Los siguientes minutos son dramáticos. Salimos de la sala (a pesar de ser estupenda, tanta acumulación ajedrecista... y los nervios). Así que cada vez que alguien entra en la sala y vuelve a salir, hay que escudriñar el gesto que, durante algunos tensos minutos, es de incertidumbre. 
Sin embargo, en pocos minutos, ambas posiciones parecen desenvolverse de manera más que favorable: Txemi no solo se hace con el peon de a, quedándose con uno de más, sino que se han cambiado las damas y ya no hay amenazas contra el rey y el tiempo del rival vuela. No se puede perder, solo hay que controlar algún detalle. 
Mientras tanto, en el primer tablero, Dani sigue poniendo todo su inmenso talento y a pesar de que su alfil de casillas blancas queda prisionero en h1, la actividad de sus piezas y la situación del rey contrario parecen casi garantizar la victoria...pero, dos casi victorias, con tablas, no son suficientes.
El drama se resuelve en unos minutos cuando el peon pasado de a de Txemi, apoyado por su torre, vuela hacia la coronación, de manera imparable y su rival para el reloj. Nos valen unas tablas por continuo de Dani, pero no puede renunciar a ganar: los campeones son así.
Inmenso 3,5-0,5 que nos garantiza el ascenso y una enorme descarga de adrenalina tras una tarde más que intensa.
Iba a transcurrir bastante tiempo aún para que, centrados en lo nuestro, como estábamos, nos enteráramos de que Conteneo había sacado lo mejor de sí mismo y contribuyera a que, además de ascender, lo hiciéramos como campeones. Pero esa es otra historia.

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