Luisda se impone en el Torneo Padre Knörr en Tudela. Diego es el primer clasificado oberenista y primer veterano.
Tablas
en las dos primeras partidas de la Final del Copa del Mundo, entre Aronian y Ding
En juego, el Torneo de Isla de Man

miércoles, 16 de marzo de 2016

Original

Hoy, tocaba hablar de la Rd2 del Individual Absoluto, pero el sabático (nunca mejor dicho) que se toma (bueno, en realidad es como el Guadiana, que aparece y desparece), invita a hablar de otras cosas. También el final de la Liga Vasca, el Campeonato del Mundo Femenino, el Americano...pero, a veces, surgen cosas que te absorben de manera inmediata, por mucho que, en el conjunto del ajedrez mundial, no dejen de ser una anécdota.
No se si estáis muy familiarizados con Richard Rapport. El GM húngaro, de unos tiernos 19 años (cumplirá 20 el próximo 25), se gasta unos 2720 y es el 30 del mundo. Fue el 5º jugador más joven de la historia en conseguir el título de GM. También ha sido campeón de Europa de partidas rápidas. Pero, sobre todo, creo que es conocido con un estilo bastante inconformista del juego. Estos días anda jugando el Abierto de Reikiavik, un Torneo muy interesante, además de ser un lugar de profundas resonancias para los amantes del ajedrez. Pero, claro, al lado del Candidatos, pasa un poco desapercibido. Salvo que cuenta con jugadores como Rapport, del cual se puede esperar cualquier cosa. Literal.

El caso es que en la 8ª ronda, disputada anteayer, Rapport jugaba en la tercera mesa (con negras) ante el ruso Grigoriants (2570). El blanco abre la partida con una de las jugadas de moda 1.Cf3. Flexible, sólida...¿Qué puede jugar el negro? Casi cualquier cosa. Las más habituales son 1...Cf6, 1...d5 y 1...c5, pero obviamente, hay muchas jugadas posibles. Pero, enfrente, está Rapport. Así que hay que esperar que no sea algo obvio.
Y, la elegida es....

1...h6
¿1...h6? Caramba, es posible. Ciertamente no la jugada que uno recomendaría a los chavales. El blanco ha desarrollado un caballo y h6...Claro que el juego no es demasiado abierto...Pero, casi, parece una invitación: si el blanco ha hecho una jugada de desarrollo y el negro, no; lo normal parece abrir la posición así que hay muchas jugadas posibles, y todas buenas, 2.d4, 2. c4...pero el cuerpo parece pedir 2. e4, ¿no? Claro, ¡e4! De hecho la transposición es bastante obvia: Hay que tenerlos cuadrados para jugar 1. e4, h6 (o no, de todo hay).
Así que ya estamos en esta posición.
¿Y qué juega el negro?
Pues, de nuevo, hay muchas jugadas...o quizás no tantas. Obviamente 2...e5, parece descartada. Una Alekhine con el C blanco ya en f3...¿Una Siciliana? Si uno tienen un buen seguro de vida, quizás. A ver, todas ellas se pueden jugar, pero a costa de sufrir y mucho. Casi me atrevería a sugerir 2...e6 y seguro que se peude termianr transponiendo a una Francesa atípica con esos 3...variopintos (Ae7, por ejemplo; h6 en este caso), en los que, a pesar de todo, tan difícil les resulta a las blancas alcanzar algo de ventaja. Pero, bueno, es demasiado convencional.
Así que Rapport debe de tener algo preparado, cosa que, a estas alturas, ya estarán nuestros lectores preguntándose con cierta intensidad.
Y la elección es 2...g5. ¿Cómo? Sí, 2...g5.
¿Una genialidad? No creo. Ni tan siquiera una novedad (aunque hay que admitir que existe una gran diferencia entre ver la posición en una base de datos a encontrársela así, en crudo). Pero sí una clara demostración de que hay muchas posibilidades sobre el tablero. Muchas más que repetir insistentemente las variantes de moda. Pensar de manera creativa conlleva sus problemas, claro: Rapport estuvo algo inferior durante toda la partida y terminó firmando unas tablas en posición inferior (la partida completa se puede ver en este enlace). Pero es una clara demostración de que hay una parte romántica del ajedrez, algo más allá que la técnica. Vale, no lo intentéis si estáis pensando llegar al Candidatos y no se lo enseñéis a los niños; pero, tal vez, merezca la pena divertirse un poco.

Un poco más allá: La consideración de que no es una buena idea enseñar estos a los chavales, me ha recordado un antiguo disco de jazz, del año 88 (muchos de nuestros lectores aún no habrían nacido) de Michael Brecker, en el que el saxofonista sujetaba su instrumento favorito con un dedo. El título del disco era Don't try this at home y contaba con la participación de Jack de Johnette o Herbie Hancock: una perla digna de las cuestiones gafapásticas de ThorOdinson64.

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